Desde Raleigh

Pues si, finalmente lo prometido: un nuevo sitio de internet donde poder compartir, aunque sea a cachitos, un poco de nuestra vida en Raleigh.

Tuesday, November 07, 2006

Halloween

Pues si, el otoño llegó a Raleigh, y con él un ambiente de fiesta y celebración. Es una época preciosa, sin duda mi favorita. Los cielos son azules, transparentes. El colorido es de sueño. Los árboles empiezan a pintarse de rojo, anaranjado, amarillo y hasta morado, mientras el frío y la lluvia se adueñan de la ciudad.

Desde principios de octubre la gente empieza a prepararse para el primer festejo de la temporada. Calabazas, brujas y fantasmas adornan los porches y ventanas de todas las casas, anunciando casi a gritos la llegada de Halloween.

Este año, siguiendo la tradición de las familias americanas, y por primera vez, fuimos a una enorme granja a buscar dos grandes calabazas; después las cortamos y las pusimos de adorno en las escaleras de la entrada de la casa. Se veían increíbles!!!

La noche de Halloween salimos con Martín, y acompañados por princesas, calacas, super héroes y hasta leones, recorrimos las calles eufóricos.

Fue increíble, Martín era el dragoncito mas lindo del mundo. Caminaba con su calabacita en el brazo, siguiendo a todos los niños, atolondrado y contento.

Creo que nunca había visto tantos dulces juntos en su vida!!!

Comió chocolates, paletas, caramelos, y hasta mazapanes; de todo, uno tras otro, sin discriminar...

Lo disfrutamos muchísimo, fue una noche genial!!!

Thursday, November 02, 2006

De visita en México

Los viajes a México son siempre ajetreados, todos los días contra reloj, de un lugar a otro, haciendo maravillas para poder ver a la familia y amigos, y cuando se puede, ya como un lujo, visitar un par de lugares, casi siempre restaurantes, que también extrañamos mucho por aca.
Pero a pesar de todos nuestros esfuerzos, casi siempre regresamos con la sensación de que no fue suficiente tiempo, de que hicieron falta días para poder verlos a todos, y de que las horas no bastaron para acabar de comer todo lo que nos habíamos imaginado y hasta saboreado antes de partir.
Y este viaje no fue la excepción, hubo a quienes no pudimos ver y muchos lugares que no pudimos visitar. Sin embargo, el solo hecho de poder disfrutar unos cuantos días en nuestro país con las personas a las que más queremos, hizo de éste, un viaje verdaderamente inolvidable.
Y es que nos bastó solo con ver a los niños jugando y brincando y riendo como los mejores amigos, rojos y despeinados, sudando y acelerados, para darnos cuenta de que valió la pena.

El simple hecho de poder compartir a Martín, nuestro angelito, con sus abuelos, primos, tíos y un montón de amigos, lo valió todo.

Además pudimos hacernos de un tiempecito para disfrutar de la deliciosa comida yucateca en la Fonda 99-uno de nuestros lugares favoritos y que definitivamente no podía faltar-, para comer unos buenos tacos en Taco INN, y hasta para visitar el Museo del Niño con Martín.
Car, Jordi , niñas... Nos hicieron falta, mucha falta... Los extrañamos tanto.